Niños españoles en el extranjero. ALCE

Tras 18 años como expatriada, hace cuatro que conocí ALCE (Asociación de Lengua y Cultura Españolas). Son unos cursos totalmente gratuitos que el estado español pone al servicio de las familias españolas en el extranjero. Si eres expatriada, y no lo conoces, seguro que te interesa esta información.


Si tienes niños entre 7 y 18 años, vives fuera de España y tienes la suerte de contar con este programa en tu localidad de residencia, ALCE no sólo ofrece enseñanzas académicas a tus hijos, sino que hace que entren en contacto con niños como ellos, que quizá compartan varias culturas. Favorece la integración en una comunidad diferente a la del sitio donde viven, donde los papás de sus nuevos amigos también hacen tortilla de patata, cocido, gazpacho o natillas, y vuelven de las vacaciones con las maletas repletas de jamón, pimientos de piquillo, colorante para la paella y la inevitable última edición del ¡Hola! Descubren que en sus casas también se cena más tarde y se celebran los Reyes Magos. Además aprenden la diferencia entre echar y hechar, quienes son Velázquez y Lorca, por dónde pasa el río Duero, que en abril hay una feria muy famosa en Sevilla, o cómo se llama el rey de España. 

Mis tres hijos participan en este programa y ya han realizado exámenes oficiales dentro del Marco Común Europeo de Referencia (MCER) de Enseñanza de las Lenguas. Estos títulos les serán muy útiles si un día deciden estudiar en el extanjero. A ver si vamos todos locos para que nuestros churumbeles se saquen el TOEFL o los exámenes de Cambridge y no tienen su diploma de español. 
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Quizá te interese leer las opiniones de una profesora de niños bilingües aqui, y tener información sobre Los Niños de la Tercera Cultura (NTC) o Third Culture Kids (TCK) aquí.

1 comentario:

  1. Ha sido un placer encontrar en este blog un post sobre las ALCE, un programa en el que aterricé casi por casualidad y que he aprendido a amar, valorar y respetar desde dentro, con la ayuda de magníficos profesionales, familias estupendas y chicos llenos de vitalidad y energía que pugnan por ser los que más saben sobre nuestras cosas: desde la paella al cine de Almodóvar, desde los carnavales a Goya o Picasso, desde la noche de San Juan al Quijote.
    En nuestras aulas no sólo aprenden la lengua de Cervantes, sino también que no son unos bichos raros que saben comunicarse, pensar y sentir en español, que hay otros niños como ellos con los que compartir, discutir, jugar y disfrutar desde nuestra propia idiosincrasia. Tienen un trocito de España que les sirve de puente hasta su próxima visita a los abuelos en cualquiera de los bellos rincones de nuestro país. Y ellos nos lo cuentan: lo bonito que es, lo bien que se lo pasan, cómo les gusta más ir a España que a ver a los otros abuelos, que también los quieren, pero no es lo mismo…
    Mi enhorabuena a los padres que entienden la importancia de criar hijos bilingües, que con el cola cao de las mañanas, las clases de las tardes y los cuentos de las noches, les preparan, poco a poco, día a día, con todo su cariño y su paciencia, un gran regalo: la dualidad lingüística y cultural, que tendrá un valor incalculable en su futuro académico, profesional y personal.

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