De despedidas

Nos trasladamos de Londres a España en una semana. Parece increíble, después de 18 años sin vivir allí. Esperamos el acontecimiento con las ganas propias de los expatriados que retornan, pero también con pena por la etapa que termina. Han comenzado las despedidas.

Versión de Londres. Regalo de amigas.
A estas alturas llevamos, madre e hijos, despidiéndonos veinte veces. Después de tres comidas, dos cenas, tres fiestas de pijamas y un partido de fútbol con picnic aún quedan dos despedidas en el parque de mi hijo pequeño y dos cafés de la mamá.

Creo que será a mi peque a quién dará más duro el cambio, puesto que llegó a Londres con cuatro años y este es el único mundo y colegio que recuerda. El habitat conocido hasta ahora queda aquí. Mis hijos mayores ya se han visto dos veces en esa situación y saben, aunque les cueste, que harán nuevos amigos y mantendrán los de aquí gracias a las nuevas tecnologías y al empeño de su madre en que las relaciones continúen, lo que se traduce sobre todo en invitaciones a nuestra casa de verano en Mayorga. Aunque ahora que son adolescentes, seguro que prefieren invitar a sus amigos a experimentar la marcha madrileña.

Ya sé que en otros países como España hace ya tiempo que llegó el calor para quedarse, los niños están de vacaciones escolares y quién más quien menos ha estado ya en la playa o la piscina. Pero en Londres todavía queda una semana de colegio. Aquí las vacaciones están muy repartidas a lo largo del año en parte, pienso yo, porque en julio puede haber bastantes días como hoy, nublado, lluvioso y a 19 grados. Aunque el mes de junio ha sido muy agradable este año, quizá el verano haya pasado ya tras la ola de calor de la semana pasada, aquí nunca se sabe.

Dibujo de mis hijos en nuestra casa de Londres. Regalo de amigas.
Como despedida de Londres, me gustaría contaros mis sentimientos respecto a ella. Es una ciudad gigante, muy viva, muy cara también. Respecto al clima, no hace mucho frío ni mucho calor, ni llueve a todas horas, pero casi todos los días está nublado y es extraño ver un cielo azul brillante. Reconozco que no acabo de acostumbrarme a la forma flemática de ser de los ingleses, que nunca transmiten sus emociones y cuyos circunloquios has de interpretar, porque ellos nunca te hablan de  negro y blanco, sino de diferentes tonos de gris. 

Lo que más he disfrutado de Londres ha sido su vida cultural; es realmente un hervidero donde se mezclan arte, historia y diversidad, desde los museos, las exposiciones, los teatros o los restaurantes que representan todas las cocinas del mundo. También es muy interesante el modo en que los extranjeros que venimos conseguimos integrarnos en esta ciudad cosmopolita y multiracial que acoge a todos sin perder sus señas de identidad. Aquí he aprendido a apreciar la belleza de parques y jardines, quizá porque forman parte de todo inglés y se encuentran por todas partes en una explosión de color. Admiro cómo los ingleses saben guardar, valorar y respetar sus tradiciones. 

Trafalgar Square desde la National Gallery en un día feo
Respecto a la educación, huelga decir que para mis hijos ha sido un regalo estar aquí para mejorar su inglés. He aprendido a valorar la búsqueda de la excelencia en los colegios, el reconocimiento a la valía de cada alumno, ya sea académicamente, en deportes, en arte, en música... Encuentro injusto su sistema de exámenes determinantes desde temprana edad, pero esos mismos son los que hacen que los mejores puedan acceder a becas y estudiar en los mejores colegios y universidades. Y desde luego, continúo sin comprender como unos padres pueden meter interno a su hijo de 8 años.

Un camino muchas veces recorrido de Hyde Park
En este momento un poco enloquecido de despedidas, me vais a perdonar si reduzco a dos semanales la publicación de los posts. Es que no me da la vida, porque además de todos estos acontecimientos, han venido a visitarme tres grandes amigas estos días con sus familias, una que conocimos en Milán, otra de Madrid y otra de Roma. Como digo, las despedidas para un expatriado son abiertas. Podemos encontrarnos en cualquier lugar del mundo, seguramente dentro de unos años. Ahora yo les espero en mi querido Madrid.

10 comentarios:

  1. Como digo lo mejor siempre...estará por venir. Pero lo que dejamos atrás (sobretodo lo bueno) harán parte de nuestra historia, la de nuestros hijos como familia y solos cada uno. Recuerdos que habrán servido para nutrirnos.
    A por más...y más bellas experiencias, esta vez en casa.
    Besotes.

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    1. Por supuesto, siempre hay muchas cosas positivas que recordar, sobre todo las personas. Ahora contaré mis historias de repatriada. Hasta que me acostrumbre

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  2. Madre mía que poquito te queda!!! Mucha suerte con la mudanza guapa. Un beso.

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  3. Madre mía que poquito te queda!!! Mucha suerte con la mudanza guapa. Un beso.

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  4. Paz! Mucha suerte con la mudanza, llévate mucho amor y buenos recuerdos de las despedidas, y tantas experiencias de Londres. Y disfruta de Madrid!! Que seguro te depara nuevas experiencias ahora en familia! un beso!

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    1. Seguro que será genial volver a Madrid. Y haber disfrutado de Londres también, claro. En realidad lo que más se echa de menos luego son las personas.

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  5. Agridulce, no? después de tantos años fuera, ya no eres ni de aquí, ni de allá, pero eso sí, que te quiten lo bailado, muchas suerte !

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    1. Si, es verdad, es agridulce, pero lo hemos saboreado mucho. La vida sigue... en otro lugar.

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