Veranos en familia

Tras el largo verano, otra vez estamos aquí, con los recuerdos de lo bien que lo pasamos y esperando con ganas iniciar nuestra rutina en Madrid.

Mientras los chicos de las mudanzas empaquetan mi casa en Londres, para que no me coman los nervios, he decidido escribir y contaros mi verano.
Piscineo
Este, como todos, ha sido un verano familiar transcurrido principalmente en Mayorga, el pueblo castellano del que ya os he hablado. No han faltado ni la familia, ni los amigos, ni la piscina, ni el río... como todos los veranos hay ritmos y ritos que se repiten. Este año hemos hecho además dos escursiones que os contaré en otras entradas, una de rafting por el rio Esla, en León y otra al Valle del Jerte.
Uno de los momentos más emocionantes del verano fue la visita por vez primera de mi familia política a Mayorga, ocasion muy bien celebrada y que disfrutamos mucho.

Este año es oficial que mis hijos  mayores van creciendo. La mayor, de casi 17 anos, ha realizado un curso de monitor de tiempo libre con el que vivirá nuevas experiencias y que le permitirá, cuando encuentre trabajo comprar algún que otro capricho que sus malvados padres se niegan a proporcionar. Y el mediano, de 15 ha participado en un toreo infantil y juvenil de futbol en Suecia, la Gothia World Cup y ha volado solo a Estados Unidos. El peque, de 9 anos se ha soltado con la bici y ha descubierto una psasión secreta por el padel. Es cierto que los niños crecen en verano, y no solo en altura.
 
Rafting por el rio Esla

Balneario en el Valle del Jerte. 


¿Es posible que mis hijos no conocieran Valladolid?
Fue especial visitar con mis hijos adolescentes Valladolid, ciudad en la que nací y donde me casé, donde mis padres vivieron muchos años y donde residen mucha familia y buenos amigos. Todos los veranos nos paseamos con ella, así como por Leon, y cenamos tapeando por la zona de vinos. Habiendo estudiado Historia Moderna, no puedo menos que poner esta foto con Felipe II al fondo, aunque sea muuyyy mala.

Y para rematar, mientras los papas están de mudanza y la niña mayor de practicas de monitora, quedan unos abuelos ganándose el título, cuidando de los dos churumbeles masculinos de la familia y llevándoles a planes tan chulos como este taller de hacer varales para la fiesta típica de Mayorga, El Vitor, a la que estáis invitados el 27 de septiembre.



Y como se ve que tengo que coger el ritmo, soy incapaz de centrar la ultima foto, espero que me perdonéis por esto y por la pésima calidad de las fotos, que son del móvil. La cámara se quedó en Madrid y yo tenía ganas de escribir...

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