No me gusta Halloween

Seguro que la mayoría de vosotras estáis preparando los trajes de bruja, drácula, fantasma, mutante, calavera y demás para las fiestas de Halloween que vuestros hijos tendrán sin duda en el cole, en la urbanización, con motivo de un cumpleaños... Yo también.

Mis churumbeles han sido monstruos, zombies, esqueletos vivientes o murciélagos alguna vez en su vida, aunque siempre han ido poco metidos en el papel, que en eso se nota que yo soy su madre.


A mí me enseñaron que el día a celebrar es el día 1 de noviembre, ese en el que vamos juntos en familia al cementerio a llevar flores a los familiares y amigos que ya no están con nosotros y a rezar por ellos. En casa es un día de reunión familiar y recuerdo respetuoso.

No entiendo ese interés por celebrar la exaltación del mal, la fealdad y la violencia, aunque sea en forma de cuento de hadas, sobre todo cuando viene de la mano de intereses económicos fuertes. Lo peor es que nosotros claudicamos cuando debemos resistir por nuestros hijos.


Ese intramundo de asesinos en serie y demás amigos no me van nada, e intento que la fiesta que lo celebra pase por mis hijos como una brisa pasajera, y que se vaya para dejar paso al sentimiento profundo que tiene para mí el día de todos los Santos.

Mientras escribo esto, mi hija mayor está preparando en su cole una fiesta de Halloween para los pequeños. Es inevitable que nuestros hijos se vean inmersos en estas celebraciones, ya que forman parte del mundo en que viven, pero junto a ellas, debemos ser capaces también de transmitirles otras que no deben ser olvidadas ni aparcadas.

Los niños son muy capaces de captar el lado profundo de las cosas, si se las explicamos y hacemos sentir. Eso hará de ellos personas conscientes y críticas que sabrán ver más allá de lo aparentemente divertido, capaces de luchar contra corriente cuando se requiera, y ese es uno de los valores más fuertes que podemos transmitirles.

Mientras en ello estoy, intento que Halloween en mi casa entre solo de puntillas y se vaya rapidito.

2 comentarios:

  1. A mí no me gusta nada, ni siquiera me ha gustado en mi época más goth.
    Aquí el 31 por la noche celebramos la castañada y en casa, sigue haciéndose así.
    ;)

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    1. ¡Qué buena esa Castañada! Y si se dispone de un buen fuego de leña, lo máximo.

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